
La protección de la infancia es entendida como una inversión en el progreso de las naciones. El futuro de Dylan y Marjorie depende del abordaje inmediato que se dé a su situación ahora, como los más de 200 millones de niños y niñas que necesitarán ayuda urgente en 2026 según Unicef.
El compromiso internacional existente, de proteger y dar ayuda a la infancia vulnerable, implica reconocer que los niños deben ser los primeros en ser socorridos ante cualquier eventualidad o emergencia. Es una responsabilidad internacional, y de todos. Debemos cuidar sus vidas y sus experiencias tempranas porque enfrentarán el futuro dependiendo de la seguridad que les hayamos provisto en el presente.
LA IMPORTANCIA DE GENERAR UN APEGO SEGURO EN EL NIÑO
Los seres humanos venimos biológicamente programados para vincularnos con aquellas personas que nos cuidan. El científico británico Bowlby en su Teoría del apego explica cómo el niño genera vínculos emocionales con sus figuras de apego y busca la cercanía de sus cuidadores primarios, sobre todo en situaciones de peligro e inseguridad. Este vínculo es fundamental para el desarrollo óptimo de los niños y se denomina “apego”.
Y aquí entra en juego y, es vital, la sensibilidad y la disponibilidad que los cuidadores muestran ante las necesidades del niño. Según el grado de implicación y protección que ofrezcan al niño, éste construye un modelo de las relaciones basado en la confianza y la seguridad o, por el contrario, en la inseguridad y el miedo. A partir de ese modelo conformado en su cerebro, el niño interpreta la realidad y responde a ella.
La familia es el estamento perfecto donde establecer una base segura que cubra las necesidades del niño en un ambiente de protección y cuidado amoroso. Pero existen situaciones en las que padres/cuidadores no son capaces, por diferentes motivos, de cubrir las necesidades de sus hijos y proporcionarles el contacto físico, la confianza, la seguridad y el consuelo que los pequeños necesitan.
FACTORES QUE IMPIDEN A LOS PADRES ATENDER DE FORMA ADECUADA A SUS HIJOS
Existen padres que desean cuidar de sus hijos, pero viven situaciones de pobreza extrema y exclusión social, y no tienen acceso a los recursos necesarios para atender a sus hijos. En otros casos, la enfermedad, el encarcelamiento, los conflictos bélicos, la toxicomanía incapacitante, … les convierte en padres ausentes, incapaces de cubrir las necesidades primarias de los menores a su cargo.
Dylan juega, invisible, a la puerta de la casa de su hermana mayor, en Huaraz (Perú), mientras los niños de su edad están en el colegio, él no puede asistir porque sus padres, con graves problemas de alcohol, hace 7 años, cuando Dylan nació, se olvidaron de inscribirle en el Registro Civil. Afortunadamente, el 24 de noviembre de noviembre de 2025 Perú aprobó una nueva Política de Estado que coloca a la primera infancia como prioridad nacional y garantía de futuro.
Otros padres son negligentes y ejercen de forma inadecuada su función protectora en cuestiones de alimentación, salud, educación, higiene, transmisión de valores,…
Y, en la cúspide del maltrato, están los padres abusadores, violentos, incitadores de conductas inadecuadas, explotadores, …
Marjorie, con 11 años, notaba que su barriga crecía. Su hogar, enclavado en un área muy pobre de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) se había convertido en el lugar más peligroso que pudiera concebirse, porque en él convive con su violador, la pareja de su madre. No sabe qué hacer y ni a dónde recurrir, porque, en Bolivia, cada día, 76 adolescentes quedan embarazadas, según datos reportados en enero de 2026.
En situaciones de desprotección, el apego infantil se ve afectado. Las experiencias traumáticas vividas afectan negativamente en el menor y generan un apego inseguro o desorganizado: el menor no puede adquirir habilidades que le permitan hacer una buena regulación o gestión emocional, ni logra establecer relaciones saludables con su entorno.
LA REALIDAD GLOBAL DE LA DESPROTECCIÓN INFANTIL
Más de 200 millones de niños y niñas se encuentran dispersos en un mundo en colapso, en medio de aprietos en el seno de su familia, conflictos políticos o armados, problemas socioeconómicos y disyuntivas culturales, sufriendo daños físicos y emocionales de extrema gravedad. Las consecuencias de esta desprotección perduran a lo largo de sus vidas, ya que los vínculos de protección y seguridad necesarios para establecer un apego seguro no están a su alcance.
Por tanto, la desprotección y el maltrato infantil presentan problemas estructurales que comprometen el futuro y la salud integral de los menores afectados, así como el futuro de las naciones a las que pertenecen, porque cuando sean adultos no tendrán herramientas adecuadas para construir un entorno saludable. De ahí que sea prioritario y apremiante ofrecer ayuda a la infancia vulnerable.
Lo preocupante de la situación actual es que las necesidades de ayuda para 133 países del mundo están aumentando, al tiempo que las ayudas de los países donantes están disminuyendo drásticamente. Ante estas escalofriantes cifras, Alianza Solidaria no se amedrenta, toma impulso y busca para este año nuevas fórmulas y recursos para trabajar en la protección de la infancia y continuará apoyando programas alternativos de ayuda a la infancia vulnerable donde los servicios oficiales no llegan.
Sabemos que las cifras asustan, pero detrás de cada número hay un nombre y una vida que merece ser protegida. Próximamente hablaremos con mayor profundidad de las causas de esta preocupante situación, la desprotección infantil.
Si quieres conocer lo que AS está haciendo en este campo haz clic en este enlace.




