En los últimos meses hemos abordado varias veces las secuelas que la desprotección deja en el cerebro en desarrollo de un niño. Estas experiencias traumáticas pueden perdurar toda la vida si no se les pone remedio.
Desde que comenzó su labor en 1999, en la hermosa y escarpada región peruana de Huaraz, Turmanyé se ha centrado en atender cuanto antes las distintas formas de desprotección que afectan a cada niño, con el fin de reparar y revertir el daño que la falta de un apego seguro causa en su mente. Esta intervención temprana constituye una forma de prevención en salud mental.
En consonancia con este enfoque, curiosamente el lema elegido para el 10 de octubre de este año, 2026, por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH,) es «Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales».
Hoy presentaremos ejemplos de los tres tipos de intervención en los que se centra actualmente el proyecto Turmanyé apoyado por Alianza Solidaria. Conoceremos sus experiencias de desprotección vividas. Y mostraremos los cambios reales logrados gracias al esfuerzo y el apoyo de Turmanyé por ofrecerles un entorno seguro y saludable.
- Acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad

Maura, una mujer con capacidades cognitivas reducidas, sobrevivía en situación de extrema pobreza. Obtenía algunos ingresos del pastoreo y la venta de hierbas, pero apenas podía cubrir las necesidades de sus tres hijos de entre 11 y 4 años de padres desconocidos.
La Unidad de Protección Especial (UPE) planteó separar a los hijos de su madre e institucionalizarlos hasta resolver su situación legal, pues sufrían desnutrición, un grave retraso escolar y vivían en condiciones insalubres.
Turmanyé pudo intervenir en este caso y, en 2023, su equipo se puso en marcha y elaboró un plan de intervención para Maura y sus tres hijos.
Tras evaluar las necesidades iniciales, se intervino en cuatro ámbitos: salud, acompañando a la madre y los niños a revisiones médicas; educación, mediante refuerzo escolar por las graves dificultades de aprendizaje; vivienda, con la reparación del techo gracias a ayudas externas; y entorno familiar, con orientación sobre limpieza, orden y cuidado personal para mejorar su calidad de vida.
Durante estos tres años se ha colaborado con el profesorado y el equipo directivo para supervisar el progreso y las dificultades de los niños. También se han celebrado reuniones periódicas con la madre y los hermanos de Maura para mejorar sus condiciones de vida y se está valorando la posibilidad de inscribirles en el Centro de Cuidado Diurno. Además, se ha logrado implicar a la familia extensa en el cuidado de Maura y sus hijos, y ya se preparan nuevos proyectos.
El caso de Maura ilustra la labor preventiva del programa: apoyar a familias vulnerables en situaciones de crisis, reforzar los vínculos que aún pueden recuperarse y evitar que los niños queden expuestos a un grave riesgo social.
- Fortalecimiento de la familia extensa de acogida
Chavi fue encontrado en la calle. Sus padres están en paradero desconocido y permanecía en un Centro de Acogida Residencial (CAR) mientras el Banco de Familias Acogedoras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú (MIMP) buscaba una familia acreditada. Al investigar sus antecedentes, localizaron en Huaraz a su abuelo paterno, quien aceptó tutelar al niño, de 12 años. Sin embargo, un año después quiso renunciar a su cuidado debido a los crecientes conflictos entre ambos.
Ante esta situación, se pidió la intervención de Turmanyé. El equipo multidisciplinar del Centro propuso que abuelo y nieto participaran en el programa Pro-Familia, donde el adulto recibiría apoyo para fortalecer sus competencias parentales y el menor tratamiento psicológico y emocional. El abuelo aceptó y comenzó la intervención que incluyó también acompañamiento en la gestión del tiempo libre, actividades deportivas y lúdicas, refuerzo escolar y medidas para fomentar una convivencia familiar saludable. Esta actuación preventiva evitó que el niño acabara en un albergue de menores debido a su situación de desprotección.
- Acogimiento familiar a menores que están en situación de desamparo legal
Gracias al apoyo de Turmanyé, Rosana ha hecho realidad un sueño. Hace tres semanas que ha recibido a Pedro de 11 años en su hogar para brindarle afecto y cuidado mientras se resuelve su situación legal o familiar de origen. Sabe que es una medida de protección temporal, pero está acostumbrada. A sus sobrinos también los cuidó de la misma forma durante años.
Todo empezó cuando se apuntó a las actividades de Sensibilización e Información a familias interesadas en Acogimiento Familiar que lleva a cabo el equipo de Turmanyé. En su corazón albergaba la esperanza de poder acoger a un niño en situación de desprotección. ¿Podría llegar a ser madre acogedora a sus 41 años? ¿Conseguiría la acreditación como familia de acogida siendo ella una mujer soltera? Realizó el curso que imparte Turmanyé de Capacitación a Familias Acogedoras y Adoptivas en modalidad virtual y, gracias al apoyo del equipo profesional y técnico de Turmanyé, superó de forma favorable la evaluación multidisciplinaria y obtuvo la capacitación que otorga el MIMP para formar parte del banco de Familias Acogedoras.
Actualmente, Rosana y Pedro se benefician del programa de Acompañamiento a familias acogedoras que ofrece Turmanyé a fin de fortalecer los vínculos afectivos y ofrecer un espacio donde Pedro se sienta seguro.
Tú también puedes contribuir a que más niños y niñas encuentren ese lugar seguro y protegido. Con una aportación de 10 €, 20 € o 30 €, ayudas a Turmanyé a seguir acompañando a la infancia en situación de desprotección.






