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Beirut, Líbano – La situación en el Líbano ha dado un giro crítico en los últimos días. Tras los intensos bombardeos que sacudieron ayer diversas zonas estratégicas del país, hemos recibido un reporte directo de Izdihar, responsable de nuestro Proyecto Refugiados en la región. Su mensaje es claro: la prioridad absoluta, en este momento, es la vida.

“Hoy han asesinado a 12 personas que solían acudir a nuestras clínicas. Refugiados sirios y también libaneses. Necesitamos urgentemente apoyo en oración por nosotros. Este ataque nos ha afectado muy de cerca”, nos transmite Izdihar, responsable del proyecto.

Un cierre forzoso por seguridad

Hasta hace unos días, el equipo se encontraba plenamente operativo, atendiendo a las familias que dependen de nuestra labor. Sin embargo, ante el estallido de la gran guerra y la extrema sensibilidad de la zona, se les envió instrucciones inmediatas para que todos los voluntarios y colaboradores suspendieran su trabajo y regresaran a sus hogares.

«Damos gracias a Dios porque todos están a salvo en sus casas, pero nos hemos visto obligados a cerrar el proyecto temporalmente por temor a reacciones graves en el área», nos informa Izdihar desde el terreno.

Esta decisión, aunque necesaria para preservar la integridad de nuestro equipo, deja un vacío en la atención a los niños y familias refugiadas que servimos, en un momento donde la incertidumbre sobre cuándo terminarán estas «llamas ardientes» es total.

El drama del desplazamiento masivo

El impacto de los bombardeos de de estos días ha sido devastador para la población civil. Las estadísticas más recientes confirman que casi 400,000 personas —tanto libanesas como de otras nacionalidades— han tenido que huir urgentemente de Beirut, el Valle de la Bekaa y el sur del Líbano.

La mayoría de estas familias se encuentran ahora sin refugio, convirtiendo sus propios vehículos en el único lugar donde dormir. El gobierno libanés ha hecho un llamado urgente a las organizaciones humanitarias para que demos un paso al frente, justo cuando la logística se vuelve más difícil: todos los vuelos han sido suspendidos. 

Tres prioridades en medio del caos

Desde la primera línea de nuestra contraparte, nos piden mantener el enfoque en tres puntos críticos:

  1. La preservación de la paz en el Líbano: Una paz que, lamentablemente, nunca ha sido estable y que hoy se ve amenazada como nunca antes.
  2. La protección de la Iglesia en Medio Oriente: Existe el riesgo real de que esta inestabilidad sea aprovechada por grupos armados, especialmente en Siria, para atacar a iglesias y comunidades vulnerables.
  3. La protección de los inocentes: Si las guerras son impuestas, nuestro ruego es que el número de víctimas sea el menor posible. Son los niños y otros colectivos vulnerables quienes siempre pagan el precio más alto de batallas en las que no eligieron participar.

Como organización, no podemos mirar hacia otro lado. Aunque las puertas de nuestro centro físico estén cerradas por seguridad, nuestro compromiso con el Líbano sigue más vivo que nunca. Seguiremos informando conforme Izdihar y su equipo nos compartan nuevas actualizaciones desde la zona de conflicto.

Te seguiremos informando sobre cómo evoluciona la situación allí.

Alianza Solidaria
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