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A través de este relato queremos transmitir la cruda realidad que están viviendo los ucranianos, e informarte de las áreas en las que estamos trabajando ahora mismo:

  1. Transporte: ayudar a los refugiados para huir a zona seguras

Apenas hace unos días que el ejército ruso ha invadido Ucrania. Un autobús avanza desde la frontera polaca con destino a Lviv (Leópolis), el conductor es polaco. A bordo van un par de cooperantes cristianos. El vehículo, cargado con prisas antes de iniciar la marcha, va hasta los topes de comida, medicinas, instrumental médico, ropa, artículos de aseo, equipamiento para bebés y unos pocos colchones.

Son días de frío intenso y noches gélidas. Muchas familias han abandonado sus hogares bajo la espantosa amenaza de la guerra; madres con niños y niñas pequeños, maridos que las acompañan hasta la frontera y regresan para defender su país, y unos pocos abuelos y abuelas. Otros buscan zonas más seguras dentro de sus propias fronteras, donde creen que no llegará la guerra. Están más indefensos que nunca. Escapan por su vida y necesitan ayuda urgente.

Por la carretera, la cola de coches que viene de frente para alcanzar la frontera, se extiende por varias decenas de kilómetros. Abundan los menos afortunados y sin vehículo propio, que caminan por los márgenes de la vía en la misma dirección. Llevan el horror en la mirada, el corazón encogido y, con suerte, cruzarán la frontera con lo puesto. En las cunetas se ven cochecitos de bebé abandonados y todo tipo de maletas, bolsas y fardos tirados. Hay que aligerar la carga para avanzar. El panorama impresiona a los ocupantes del autocar humanitario. Son conscientes de que están arriesgando sus vidas, pero no se pueden detener.

Es urgente llegar a la ciudad. Han de entregar la carga cuanto antes, ya han empezado a escasear los alimentos y las necesidades son muchas. Llenarán el autocar con cincuenta y siete adultos y niños, para llevarlos a Polonia ese mismo día. Al día siguiente otro autobús, éste procedente de Chequia, desarrollará una misión idéntica. El plan es enviar un convoy diario mientras sea posible.​

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En las paradas de autobús se les ofrecen alimentos

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Recepción de alimentos en la central

  1. Alojamiento, información y asesoramiento

Al mismo tiempo, en las instalaciones de Polonia y Chequia están preparados para recibir a los refugiados. Hay que alojarlos de urgencia en algún lugar. Hay que buscar asentamiento definitivo para algunos y facilitar el tránsito de los que tienen contactos en otros lugares. Hay que acompañarles a las embajadas para la obtención de visados y cuestiones de documentación.

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3. Apoyo emocional y espiritual

Pero, sobre todo, hay que acogerlos con tacto, porque necesitan apoyo emocional y afectivo; también espiritual. Con toda probabilidad la guerra ha tensionado al máximo la fe muchos; otros nunca la habrán tenido, puede que incluso algunos se sientan traicionados por Dios. Pensando en todos ellos, están confeccionando y dándoles un folleto en su idioma bajo el título “22 días de ánimo en tiempos difíciles”. Se trata de una selección de salmos para estimular la esperanza y fortalecer su ánimo.

¿Cuántos de nosotros estábamos convencidos de que era impensable una guerra en la Europa del siglo XXI? Tal vez creíamos que las dos guerras mundiales habían sido una vacuna eficaz en nuestra civilización tan avanzada. Pero, así como las guerras nacen de lo peor de los poderosos y hacen aflorar la miseria de los seres humanos, paradójicamente, por otro lado, sacan lo mejor de otros con manifestaciones de solidaridad, humanidad, entrega y altruismo.

Por eso hemos querido contarte algunas de las cosas que se están haciendo con los donativos que recibimos. Por eso te transmitimos la gratitud de los refugiados, de los cooperantes sobre el terreno y la nuestra propia. Por eso te estimulamos a continuar con tu acción altruista en beneficio de quienes ahora la necesitan en extremo.  Porque esto… ¡aún no termina!

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