Cada vez más países y organizaciones están avanzando hacia modelos de protección que fortalecen a las familias y priorizan entornos seguros y afectivos porque, con el apoyo adecuado, muchos niños pueden crecer acompañados, protegidos y vinculados a su comunidad.
El preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) establece que las niñas, niños y adolescentes «deben crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión».
Resulta prometedor contar con la Convención sobre los Derechos del Niño, que unifica internacionalmente los criterios sobre los derechos de la infancia.
También han sido fundamentales las investigaciones sobre qué es la infancia y las necesidades del niño para alcanzar un desarrollo pleno, como la teoría del apego de John Bowlby (1980).
Estudios sobre las secuelas de la institucionalización
Aunque resulta difícil precisar, se estima que, actualmente, entre 2,7 y 5,4 millones de niños viven en centros de cuidado residencial a nivel mundial.
Numerosos estudios sobre desarrollo infantil respaldan esta conclusión: las macroinstituciones no ofrecen un entorno adecuado para niños abandonados o huérfanos.
Charles Nelson, neurólogo y psiquiatra del Hospital Infantil de Boston, estudió entre 2000 y 2015 a niños criados en el orfanato St. Catherine, en Rumanía, y concluyó que «la desatención y la falta de afecto tienen efectos tan devastadores como el maltrato y los abusos sexuales».
Jamie Hanson, neurocientífico de la Universidad de Pittsburgh, afirma que el estrés en la primera infancia se asocia con psicopatologías posteriores, ya que las experiencias tempranas influyen profundamente en el desarrollo cerebral.
Esperanza para la infancia desprotegida

Pero también hay esperanza para los niños que se han visto privados de la atención y el cuidado de unos padres que les prodigaran una relación cercana, amorosa y estable. Nelson afirma que «La mejor cura para los síntomas de la desatención y el abandono es el vínculo de apego».
Reconocida la importancia que tiene para el desarrollo adecuado del niño el buen trato, el respeto y la garantía de sus derechos, a nivel internacional se están impulsado estrategias alentadoras para atender a la infancia desprotegida. Según John Bowlby (padre de la Teoría del Apego), estos niños pueden llegar a establecer un vínculo de apego curativo proporcionándoles una «base segura» incondicional. ¿Cómo se concreta y se materializa esto?
Enfoque global actual – modelos de protección de la infancia
Aunque son modelos que se están implementando paulatinamente a nivel internacional desde los años 80 o 90, en enero de 2025 se redactó en el Reino Unido, en colaboración con 50 socios internacionales La Carta global para la reforma del cuidado de la niñez y la adolescencia, donde se recogen las directrices para transformar los sistemas de protección infantil y asegurar que niñas, niños y adolescentes puedan crecer en un entorno familiar seguro y afectivo.
Las estrategias se centran en tres ejes primordialmente:
- Apoyar a las familias para evitar separaciones innecesarias, facilitando la reintegración familiar segura, proporcionando acompañamiento y protección social. Son muy eficaces los subsidios universales de crianza orientados a mitigar la pobreza, causa principal del abandono infantil.
El 80% de los niños institucionalizados no son huérfanos, sino pobres, y son ingresados por la familia para asegurarles un plato de comida diaria.
- Garantizar cuidados seguros en entornos familiares alternativos recurriendo, cuando proceda, a cuidados familiares como el acogimiento.
La acogida moderna confía a niños maltratados o abandonados a familias preparadas para cuidarlos. A diferencia de la adopción plena, el acogimiento mantiene el vínculo jurídico y afectivo con la familia biológica, de manera que el menor puede seguir en contacto con sus familiares.
- Eliminar progresivamente la institucionalización de niñas, niños y adolescentes.
En muchos países, esta alternativa avanza lentamente. En Perú, según Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, en 2024 había 291.985 menores en situación de orfandad; 152,212 vivían en hogares pobres o en pobreza extrema, mientras las instituciones y servicios sociales para gestionar familias de acogida están desbordados.
Alianza Solidaria lleva más de 20 años trabajando en Perú, colaborando estrechamente con las instituciones gubernamentales en esta línea de actuación.
Turmanyé crea entornos de cuidado seguros y ofrece apoyo emocional, social y educativo para favorecer el bienestar infantil y la reintegración familiar, evitando separaciones innecesarias. Cuando la reinserción no es posible, se recurre a hogares de acogida como opción preferente; el centro de acogida queda como último recurso de protección infantil, proporcionando cuidado diario y residencial a niños en riesgo de desprotección o abandono.
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