Tras los terremotos que sacudieron Venezuela en la noche del 24 y la madrugada del 25 de junio, el país sigue intentando dimensionar el alcance real de la tragedia. Las cifras de víctimas y daños continúan aumentando, mientras muchas familias permanecen en refugios improvisados o a la espera de noticias sobre sus seres queridos.
Este pasado fin de semana, un equipo de la Fundación Doulos, una de las contrapartes con las que estamos trabajando codo a codo desde el mismo jueves 25 de junio, viajó a la zona cero del terremoto para visitar iglesias y comunidades afectadas. El motivo de este viaje ha sido doble, por un lado llevar ayuda de emergencia básica complementaria a la que están dando desde otras entidades internacionales y por otro lado, poder evaluar desde el terreno las necesidades y las vías de actuación a partir de ahora para dar la mejor respuesta posible.
El testimonio de Rosa Camargo, una de las integrantes del equipo que ha viajado, nos ayuda a entender mejor la dimensión de lo ocurrido. Rosa, que durante años fue directora regional de Tearfund UK para América Latina y ha acompañado numerosas emergencias humanitarias en distintos países, nos compartía con mucha tristeza: “El grado de destrucción que se dio acá fue masivo y, sobre todo, la pérdida de vidas humanas”.
Durante la visita pudo hablar con responsables de iglesias locales que, a pesar de sus propias pérdidas, siguen intentando responder a las necesidades de sus comunidades. Muchos de ellos todavía están en “piloto automático”, sosteniendo a otros mientras empiezan a tomar conciencia de todo lo que han vivido.
Uno de los aspectos que más preocupa es el impacto en la infancia. Las iglesias visitadas han compartido la pérdida de muchos niños y niñas. Rosa nos contaba que una expresión se repetía una y otra vez al hablar de ellos: “quedaron tapiados”. Una frase dura, pero que refleja el dolor de muchas familias y comunidades que han perdido a sus pequeños bajo los escombros.

Por eso, además de la ayuda material más urgente, vemos necesario acompañar emocionalmente a las comunidades afectadas, especialmente a los niños, familias, pastores y equipos locales. La reconstrucción no será solo material; también habrá que acompañar el duelo, el trauma y el proceso de volver a levantarse. Y no será tarea de unos días, sino un proceso lento y que se extenderá a lo largo de meses, tal vez años.
Desde Alianza Solidaria seguimos trabajando con la Fundación Doulos para valorar los próximos pasos, y también con otras entidades que puedan ayudarnos a apoyar a las familias afectadas en más lugares. Queremos que nuestra respuesta no se limite a la primera emergencia, sino que pueda acompañar procesos de protección infantil, atención emocional y recuperación comunitaria en los próximos meses.
Gracias a todas las personas e iglesias que ya os estáis sumando. Vuestra ayuda nos permite estar cerca de quienes hoy necesitan apoyo y esperanza.
Puedes consultar aquí la información inicial que publicamos sobre este hecho: https://alianzasolidaria.org/venezuela-nos-necesita/




