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Abigail siempre quiso ir a la universidad y, al fin, lo ha conseguido. Pero su historia no es una historia común de las de avance progresivo en los estudios básicos hasta pasar las pruebas de admisión y ser aceptada en la universidad. Nada de eso. Para Abigail, entrar en la universidad, puede haber parecido, en más de una ocasión, un imposible.

Nacida en 2001, con cuatro años y junto con sus tres hermanos, entró en el Hogar de Niños “Renacer”, en la localidad de Zepate, (Honduras), después de haber sido abandonados por sus padres. Desde entonces, ella y sus hermanos, pasaron a formar parte del programa de apadrinamiento apoyado por Alianza Solidaria.

 “Renacer” brinda apoyo, por medio de diferentes programas (entre ellos el de apadrinamiento), a menores de edad en situación de vulnerabilidad que son derivados por el Juzgado de Menores o la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia.  En total, el proyecto atiende a 37 niños y niñas.

Abigail se ha caracterizado desde su infancia hasta ahora en ser una joven: «amigable, cooperadora,  responsable y con buen expediente académico» son palabras de la directora de la Casa-Hogar.  Actualmente se ha inscrito ahora en un curso de Técnico de Laboratorio Clínico que le permitirá trabajar para autofinanciar sus estudios, y para ello necesitaba que sus padrinos la apoyaran un año más a pesar de que ya supera la edad que permite formar parte del programa de apadrinamiento. La respuesta  por parte de sus padrinos ha sido positiva, y podrá continuar con su plan mientras es acompañada en este proceso por Asociación Jóvenes para Honduras, un proyecto que orienta e informa a los chicos y chicas de 18 años recién emancipados, para su inserción en el mundo laboral.

“Siempre me he sentido muy privilegiada de haber llegado a “Renacer”. Estoy preparada, porque desde muy pequeña me han enseñado la importancia de trabajar y me han educado en valores a través de la Palabra de Dios. El apoyo de los padrinos es una gran bendición para nosotros”, explica Abigail.

apadrinamiento

Su vida ha sido una constante superación hasta llegar ahora a la mayoría de edad y poder matricularse en Enfermería.

Cuando apadrinas un niño, haces que su vida funcione.

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