Los terremotos, de todos los desastres naturales que pueden ocurrir, tal vez sean de los que más presentes han estado en los últimos tiempos. Y siempre que ocurre un desastre natural nos hacemos la misma pregunta ¿es esta una situación en la que podemos y debemos intervenir? ¿Qué criterios deberíamos valorar a la hora de responder?
Tomando como ejemplo los últimos terremotos de este verano vamos a verter un poco de luz sobre cuándo un desastre natural se convierte en una emergencia humanitaria.
En el curso de pocas semanas, entre los meses de julio y agosto, se han dado varios grandes terremotos de intensidad similar en varios países de Latinoamérica y otras partes del mundo: 1 Méjico (7,3), 2 en Venezuela (7,2 y 7,5), 1 en Perú (7,2), 1 en Colombia (7,4) y 1 en Indonesia (7,8). Incluso tuvimos uno en España, en Granada, aunque solo de intensidad 5 en la escala de Richter.

Edificio en la zona de Guaira en riesgo de derrumbarse
Se califica de gran terremoto aquel cuya magnitud en la escala de Richter es de 7.0 o superior. Todos los mencionados lo superan. ¿De qué depende entonces el impacto de un terremoto? Además de la intensidad, depende de otros factores importantes, como el epicentro, la profundidad a la que se produce, la cercanía o no a zonas pobladas y, del todo decisivo, el tipo de construcción de los edificios.
Tomemos como ejemplo los dos terremotos más mediáticos de este verano. El doble terremoto de Venezuela y, a las pocas semanas, el de Colombia. Aunque la intensidad de los mismos fue similar, el impacto fue muy diferente debido a:
- En Venezuela se dieron dos terremotos separados por apenas 39 segundos, y el segundo de una intensidad superior. Las estructuras que quizás habrían resistido un solo golpe no tuvieron oportunidad frente a dos.
- El terremoto de Venezuela tuvo lugar a 10 km de profundidad; el de Colombia a 110 km. Según la Agencia de Energía Nuclear cuanto más superficial es un terremoto, más violento resulta el movimiento del suelo y más víctimas deja. Esos 100km de diferencia de roca absorbieron gran parte de la energía desencadenada, con un menor impacto en superficie.
- El epicentro del terremoto en Venezuela fue en un territorio densamente poblado. En Colombia tuvo lugar en una zona agreste escasamente poblada. La única ciudad que se vio afectada fue Cali, que estaba a 250 km del epicentro.
- También Colombia dispone de mejores infraestructuras urbanas. Según los expertos, la magnitud de la destrucción suele depender menos del terremoto y más de cómo se construye. Esto marcó también la diferencia con Venezuela.
Todos estos factores han marcado la diferencia. Según las últimas cifras publicadas en Colombia se produjeron 331 fallecidos, 111 desaparecidos, más de 4.000 heridos y unos 186.000 damnificados. En Venezuela ya se han superado ampliamente los 6.000 cadáveres, el listado de desaparecidos supera las 41.000 personas identificadas, son más de 286.000 las que resultaron heridas y más de 60.000 viviendas fueron afectadas, de las que sólo 35.000 son habitables con muchas limitaciones, o son de alto riesgo.
Como vemos la situación creada en Venezuela es tan abrumadoramente grave que desborda la capacidad del país para afrontarla y por tanto se declaró el estado de emergencia humanitaria y se pidió ayuda internacional. Colombia solo declaró la emergencia nacional.
Lo hemos visto también con la riada de Nepal y China. Las imágenes son impactantes, la cifra de muertos elevada, pero la zona afectada ha sido pequeña y la respuesta local, combinada de China y Nepal, ha sido más que suficiente y efectiva para cubrir las necesidades de la población y no necesitar ayuda externa.
Porque, al final, cuando se produce un desastre natural o una situación extraordinaria, antes de intervenir nos hacemos tres preguntas fundamentales: ¿qué impacto tiene sobre la población?, ¿tiene el país capacidad suficiente para responder por sí mismo? y ¿disponemos de los canales adecuados para que nuestra ayuda sea realmente eficaz?
Actuamos cuando las necesidades de la población son graves, la capacidad de respuesta local resulta insuficiente y contamos con los medios y canales necesarios para que nuestra ayuda llegue de forma efectiva.
En Venezuela se dan precisamente estas circunstancias. El impacto del terremoto ha desbordado la capacidad de respuesta y contamos con los canales necesarios para poder actuar. Por eso, sigue abierta la campaña que pusimos en marcha cuando se produjo esta emergencia.
Si quieres conocer qué estamos haciendo en Venezuela, puedes consultar la página de la emergencia, que iremos actualizando durante los próximos días con las acciones que estamos llevando a cabo y la evolución de nuestra respuesta. Mantente informado aquí.
Y si quieres conocer otras emergencias en las que hemos intervenido en el pasado, puedes consultar nuestro histórico de campañas de emergencia aquí.




