Siempre es grato conversar con Mª Jesús (fundadora del proyecto Turmanyé en Perú), incluso sobre un tema tan duro como la desprotección infantil. Su experiencia es incuestionable, ha dedicado 20 años al cuidado de niños afectados física, y psicológicamente, por el desamparo, la violencia, el abuso y otras formas de desprotección en su entorno familiar.
En artículos anteriores hemos abordado la desprotección infantil, sus causas y consecuencias, y la evolución histórica de los modelos de cuidado. Hoy presentamos el proyecto Turmanyé como un ejemplo de respuesta a la infancia desprotegida.
¿Por qué en Huaraz, Perú?
El principio del interés superior del niño es, desde 1990, una regla legal obligatoria en Perú. El director de la Aldea Infantil de Huaraz (que acogía a niños en situación de abandono y era administrado por el Gobierno Regional de Áncash) vulneró este principio al sustraer de noche provisiones del almacén para venderlas. Fue procesado por una jueza comprometida con la justicia, pero el cierre de la Aldea volvió a perjudicar a los niños, que quedaron una vez más desprotegidos.
Esa fue la realidad que encontró Mª Jesús: “En 1997 viajé a Lima, Perú, para especializarme en medicina tropical. Tuve la oportunidad de visitar Huaraz. Me conmovió ver el abandono en que vivían muchos niños y sentí que debía hacer algo”. Dos años después, aquel impulso se convirtió en un proyecto sostenido por Alianza Solidaria y, tras cumplir los trámites necesarios, nació la Casa-Hogar de Turmanyé.
El proyecto siempre se concibió como un hogar transicional para niños, niñas y adolescentes mientras los jueces resolvían su situación. Acogía a tres tipos de menores: huérfanos, víctimas de violencia familiar o abandonados. “Recibíamos niños que habían perdido a sus padres o que habían sido separados de su familia por violencia familiar y otros tipos de maltrato, y niños dejados en hospitales, con graves carencias nutricionales, malformaciones, enfermedades crónicas y bebés no deseados”.
La lentitud administrativa y la respuesta de Turmanyé
El equipo multidisciplinar del proyecto atendía la situación de cada niño, su trauma y sus carencias. Sin embargo, los expedientes tardaban en resolverse y muchos menores pasaban entre tres y cinco años, a veces más, en la Casa-Hogar. “Por aquel entonces, la Agencia de Adopción peruana era un caos —recuerda Mª Jesús—, aunque la administración intentaba erradicar las mafias de compraventa de niños y agilizar procesos judiciales que podían demorarse años”. Para muchos jueces bastaba con que los niños institucionalizados tuvieran techo y comida, quedando sus casos paralizados durante años, mientras los niños sufrían el desarraigo familiar. Había que hacer algo.
“Para agilizar los trámites, Turmanyé promovió, en 2014, la creación de REPINNAV, la Red de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes en Vulnerabilidad. Fue una etapa difícil, marcada por mucho diálogo con las instituciones, pero dio buenos resultados —recuerda Mª Jesús—: logramos mejorar la forma de trabajo de las entidades vinculadas a la infancia vulnerable.”

Una nueva línea de trabajo: promover el acogimiento familiar
A partir de la experiencia acumulada, Turmanyé ha ampliado su respuesta a la desprotección infantil: evitar, siempre que sea posible, la institucionalización y promover el acogimiento familiar como primera opción para los niños en situación de abandono, en línea con la Ley de Acogimiento promulgada en Perú el 29 de enero de 2014.
Muchas personas desean acoger a niños en situación de desprotección, pero el deseo solo no basta: deben ofrecer apoyo emocional y un entorno estable. Por eso, el equipo se ha preparado hasta obtener la acreditación que les habilita para formar familias acogedoras y adoptivas. Esta formación les brinda herramientas para comprender y acompañar a niños con experiencias traumáticas, condición clave para que el acogimiento o la adopción sean saludables.
Actualmente, más de 1.800 menores esperan en Centros de Acogida Residencial una alternativa familiar temporal o una sentencia de adoptabilidad. El Banco de Familias Acogedoras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables cuenta con unas 720 familias acreditadas, concentradas sobre todo en grandes ciudades; en Huaraz siguen siendo muy pocas. Ante esta necesidad, Turmanyé ha desarrollado un programa de sensibilización para promover nuevas familias acogedoras.
El acogimiento familiar amplía el ámbito de trabajo de Turmanyé para que cada niño en situación de abandono pueda crecer en un entorno seguro, estable y afectivo. Conoce más sobre Turmanyé y sobre cómo trabajamos por la protección de la infancia vulnerable.





