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A través de esta historia queremos acercarnos un poco más a la realidad que muchos niños que viven en los campos de refugiados. A continuación te invitamos a «pasar» un día con Joé, un niño refugiado sirio de 11 años.

 

image00005 Mi día comienza así: Todos los días, mis dos hermanos, mis dos hermanas y yo nos levantamos  y empezamos a doblar nuestras mantas para prepararnos para el desayuno. La misma habitación en la que dormimos es donde comemos, nos sentamos estudiamos y acogemos a nuestras visitas.
image00003 Salimos de nuestra tienda para ir al baño o ducharnos. Realmente es difícil en invierno con el agua helada. A veces no tenemos ni agua para lavarnos la cara.
image00002 Alrededor de las siete de la mañana, todos estamos despiertos y listos para
desayunar, que consiste en un poco de pan y té. Y esta es una de las únicas dos comidas que hacemos al día, el desayuno y la cena. Luego salimos fuera de tienda para lavar los platos. 
image00006 A diferencia del resto de mis hermanos, yo voy a la escuela sólo porque mis padres todavía no han encontrado un trabajo para mí. Mis hermanos pequeños trabajan en el campo.

Camino 15 minutos a pie para ir a mi escuela. Creo que vale la pena el esfuerzo. Espero llegar a ser un día como uno de mis profesores.

image00009 Aprender siempre es divertido para mí.
Como dicen mis profesores, soy una alumno inteligente, y creo en ello. Sé que tengo capacidades y que un día puedo llegar a ser algo. Todos los profesores son muy amables y nos tratan como a sus propios hijos o incluso mejor.
material-escoplar-givingtuesday ¡Tener una tercera comida al día es una gran bendición para para mí!
Sé que nadie lo entendería, pero me da alegría, especialmente cuando es una comida especial.
image00008 Conocer a personas que me quieren me da alegría, y me hace sentir más importante y cómodo para expresarme, hablar y compartir mis emociones. Me gusta mucho estar en la escuela con mis amigos. A veces desearía no dejar nunca este lugar…
image00007 De sólo pensar que, un día mi padre me obligue a dejar la escuela me hace muy triste. Salgo todos los días de mi escuela con una esperanza, la de volver otro día para pasar tiempo aquí y construir un futuro.

A través del proyecto de Refugiados en Líbano, con tu apoyo, ayudamos a que decenas de niños refugiados sirios puedan asistir a la escuela. Pero este año también queremos que 100 niños y niñas refugiados sirios tengan material escolar y alimentos en la centro de esta forma ayudamos a aligerar la carga familiar. ¿Nos ayudas a evitar que niños como Joé dejen la escuela?

 

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