Moisés - Colombia

En Colombia estamos apoyando el desarrollo integral de los niños que viven en situación de vulnerabilidad a través de dos medios:

  • Colegios evangélicos vinculados a Funeducar, que imparten enseñanza curricular basada en principios cristianos junto con formación en valores de vida
  • Clubes Infantiles vinculados a Semilla de Trigo-Colombia, que propician que los niños puedan ir a la escuela y reciban formación en valores cristianos a través de actividades lúdicas

Proyectos donde estamos apadrinando

  • Centro de Formación Integral Mahanaim
  • Fundación Social Educativa Bautista Ebenezer
  • Proyecto Educativo Integral Fundación Esperanza de Salvación
  • Fundación de Formación Integral Esperanza Viva
  • Colegio Bautista Betania
  • Colegio Bautista Emaús
  • Club Deportivo Tabalá-Sueto
  • Club Junior Suba
  • Club Junior Caminos de vida
  • Club Junior Malagana
  • Club Junior Cazuca

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CONTEXTO SOCIAL

Capital: Bogotá.

Población: 50.300.000 de habitantes.

A pesar del desarrollo económico experimentado en los últimos años, la población colombiana sigue albergando grandes bolsas de la pobreza y desigualdad, a las que se suman las intervenciones de grupos armados, la producción y el tráfico de drogas, extorsiones y secuestros. Una consecuencia importante de los conflictos armados del pasado  han sido, y son, los constantes desplazamientos que afectan gravemente a los niños.

Otros aspectos de preocupación para el país en cuanto a la infancia son la desnutrición crónica y severa, la mortalidad infantil, la incidencia del VIH/SIDA, el acceso al agua potable, y el reclutamiento forzado.

En cuanto a la educación sólo el 22% de los estudiantes que ingresan a primer grado logran acabar la secundaria. Esto significa que, 4 de cada 5 niños que iniciaron su ciclo de educación en Colombia son expulsados del sistema, es decir, no culminarán sus estudios de primaria o bachillerato, razón por la cual no podrán acceder a un empleo de calidad y se convertirán en los marginados y excluidos del siglo XXI.

La pandemia, obligando a pasar bruscamente de la educación presencial a la virtual, ha traído consigo una incremento, nunca visto, de la deserción escolar. Al mismo tiempo los niveles de pobreza han aumentado a cotas de hace 15 o 20 años.